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Preguntas frecuentes

Intentaremos daros respuesta a todas las dudas que os puedan surgir. ¿Puede aprender cualquiera?, ¿qué edad es mejor?, ¿cuáles son los beneficios?

Nuestra filosofía

La filosofía de la escuela es, sobre todo, amar y respetar la danza y su correcto aprendizaje. Resolvemos algunas dudas:

– La danza oriental es una amalgama de diferentes disciplinas, que se han fusionado con diferentes tipos de folckore de medio oriente.
– Para aprender danza oriental se requiere una buena postura y un aprendizaje desde lo más básico, hasta las figuras más complicadas. Tú no enseñas a correr a un bebé; primero tiene que gatear.
– No vas a aprender a bailar como Shakira en un mes, lo siento
– No, el Bollywood no es lo mismo que la danza Oriental. Es como decir que la jota es igual al flamenco.
– La danza oriental está en continuo crecimiento, pero los movimientos son los que son. Es necesaria una buena técnica desde el principio. Requiere la misma disciplina que la danza española, o el clásico. Para avanzar hay que esforzarse y hacer las cosas correctamente. No existen los atajos.
– Para elegir profesor, dado que no es una enseñanza reglada, es importante informarse. Si estuvieses pensando en apuntarte a clásico, buscarías a alguien especializado, ¿no? ¿Si tu hijo estuviese apuntado a baloncesto y a fútbol, y lo diese el mismo entrenador, te parecería normal? No todo el mundo conecta con el profesor, pero aseguraos por lo menos que ofrece una enseñanza de calidad.
– Si quieres apuntarte a guitarra, ¿lo harías en febrero, con el curso ya empezado? Pues aquí es lo mismo. Los cursos comienzan en octubre y terminan en junio. Tenemos los contenidos repartidos y muy estructurados, tanto en los meses que dura el curso, como en diferentes niveles, para un aprendizaje continuo y provechoso.

Realmente el mundo oriental es tan amplio y con tantísimo contenido que requiere toda la energía posible para intentar formar bien a los alumnos. Al fin y al cabo, es lo que somos, profesores, no monitores, o al menos es lo que me gustaría que la gente entienda. Nos dedicamos a la enseñanza, no al mero entretenimiento.

En la escuela se trabaja duro, sí, no lo voy a negar, pero el esfuerzo merece la pena. Y hay muchísima gente que se apunta a clase y se borra a los pocos meses, porque no es lo que esperaban, y eso es totalmente respetable. La danza oriental es un modo de vida, es cultura, amor por la danza y amor por la música. Es algo que te engancha y te transporta… Pero una vez que entras, ya no te deja escapar.

“La danza es la conexión directa con lo místico y lo terrenal, la fusión de ambos”

 

Beneficios

Los beneficios de la Danza oriental son numerosos, tanto físicos, como psíquicos. Intentaremos desgranarlos paso a paso, para que conozcáis en profundidad sus múltiples cualidades.

 

Beneficios físicos.

En la Danza Oriental se trabajan prácticamente todos los músculos del cuerpo. En una buena rutina, se comienza con el calentamiento de cuello, hombros, torso, caderas, rodillas, tobillos, abdomen… Y se finaliza con estiramientos, sobre todo de piernas (cuádriceps, gemelos, ingles…), espalda y relajación muscular.

Es un ejercicio estupendo para mejorar la capacidad cardiopulmonar, la coordinación, la flexibilidad y la fuerza de todo el cuerpo.

Se trabajan los músculos de forma aislada, disociando el torso de la cadera, y se hace principal hincapié en la pelvis, abdomen, brazos y pecho.

Mejora enormemente la postura corporal, ya que se enseña la posición correcta y natural del cuerpo, para hallar nuestro propio punto de equilibrio.

Alivia dolores musculares, como los de espalda, y las dolencias óseas, como artritis o artrosis.

Tonifica brazos y piernas; la piel se vuelve más flexible y elástica.

Alivia en gran medida los dolores menstruales, ya que se trabaja en profundidad el suelo pélvico y se masajea el útero. La vagina se vuelve más fuerte, aumentando así, además, el placer en las relaciones sexuales. Nos volvemos más conscientes de nuestra propia feminidad.

 

Menopausia y embarazo.

Durante la menopausia, el metabolismo de la mujer cambia. Nos volvemos más frágiles, perdemos masa ósea y acumulamos más grasa en la zona abdominal. Además, están los sofocos, la pérdidas de orina y demás molestias añadidas. La práctica de esta danza mejora enormemente todos estos síntomas, además de fortalecer huesos y músculos y mejorar la autoestima personal.

Las mujeres embarazadas obtienen el beneficio añadido de controlar tanto los músculos utilizados en el parto, como la respiración y además fortalecer el suelo pélvico. Tras el parto, la recuperación es mucho más rápida, y evitamos que los músculos queden distendidos y sin fuerza. No olvidemos que la posición natural del parto en la mujer es de pie. Antiguamente, las mujeres daban a luz al son de la música, mientras balanceaban la pelvis, para así favorecer el descenso del bebé por el canal del parto.

Beneficios psíquicos.

La Danza Oriental aumenta enormemente la autoestima de quien la practica. Aprendemos a ser conscientes de nuestro propio cuerpo y nos aceptamos tal y como somos. Durante su práctica, se segregan endorfinas beneficiosas para aumentar nuestro grado de bienestar. Se genera una energía especial durante las rutinas, que nos hace estar más felices y a gusto con nosotras mismas.

Es beneficiosa para aliviar algunos trastornos de origen psicológico, como el stress, ansiedad, insomnio… Desbloquea nuestra parte emocional, nos llena de buena energía y nos permite afrontar la vida con optimismo.

 

Más felices, más bellas.

La conjunción de beneficios físicos y mentales de la Danza Oriental, hace que nuestro cuerpo mejore; estamos en forma, nos sentimos más seguras, y nos vemos más guapas. Y no sólo por que aprendemos a querernos, si no por los cambios físicos que experimentamos: la piel se vuelve más luminosa y tersa, el abdomen se tonifica, la cintura se define, la piernas se fortalecen, los glúteos suben, los pectorales se reafirman… y desaparecen pequeñas molestias físicas (dolores de espalda, menstruaciones irregulares, pérdidas de orina…).

Nos ayuda a conocer nuestro cuerpo, haciéndonos más conscientes de los cambios que experimentamos.

Además, el hecho de estar con más mujeres nos hace más conscientes de que todas somos únicas y diferentes. Olvidemos los estereotipos y cánones de belleza impuestos, y veámonos como realmente somos: bellas por dentro y por fuera.

 

Sin límite de edad ni condición física.

La Danza Oriental es apropiada para todas las edades. Cada persona ha de poner su límite físico, y para eso existen clases apropiadas para cada grupo de edad y cada nivel de aprendizaje. Y por supuesto, abandonemos los mitos de que tenemos que estar delgadas para practicar esta danza; todas y cada una de nosotras podemos obtener todos los beneficios que nos aporta esta disciplina.  Y como yo digo siempre a mis alumnas: “¡Fuera complejos y barriguitas al aire!”

 

 

Fundamentos básicos

POSTURA

El tener una buena postura durante toda la hora de clase es fundamental tanto para el correcto aprendizaje, como para evitar lesiones y molestos dolores. Al principio cuesta mucho estar pendiente de todo (manos, rodillas, pelvis, abdomen…), pero con la práctica nos habituaremos a estar siempre en la posición correcta, incluso fuera de clase.

La recordamos:

– Rodillas desbloqueadas (ligeramente flexionadas).

– Pelvis encajada en el centro (espalda recta).

– Pecho abierto (no confundir con subido).

– Hombros hacia atrás y relajados (tendemos a contraerlos y luego nos duelen los trapecios).

– Cabeza bien estirada, como si los tirasen con una cuerda hacia arriba.

 

ACTITUD

Cada persona es un mundo, y más cuando hablamos de aprender cualquier cosa. Tenemos que pensar que la danza oriental es una de las disciplinas más completas y complejas que hay, ya que tenemos que realizar movimientos que no hemos aprendido ni asimilado, y trabajar músculos que permanecen inactivos. Además, está el tema de la coordinación (brazos con piernas, pecho con caderas…), y el ritmo musical. Así que habrá muchas veces que nos diremos “esto no lo aprendo yo en la vida” o “esto es imposible”. Pues tenéis que saber que TODAS hemos pasado por lo mismo. Nos frustramos, nos vemos torpes, nos vamos a casa doloridas… Pero se consigue con mucha PACIENCIA y una buena actitud en clase. Pensad que es nuestro cerebro el que tiene que asimilar los nuevos movimientos, y que una actitud negativa no facilita para nada las cosas. Todo sale, lo único que unas alumnas tardan más, y otras menos, pero llega un momento que de repente en tu cabeza salta un chip, y entiendes todo mucho mejor.

 

DISCIPLINA

Cuando nos apuntamos a danza oriental, por lo general es por curiosidad, por mantenernos en forma, o por hacer algo diferente, pero la gran mayoría de la gente no sabe en realidad lo duro que es. Se trabaja mucho todo el cuerpo: abdominales, cuádriceps, brazos, glúteos, pectorales… y realizamos movimientos que requieren mucha práctica para que salgan bien. Tanto si queréis seguir avanzando en los cursos, como si sólo asistís para manteneros activas, pensad que es importante la práctica de todo lo aprendido en clase. Siempre estaré pendiente de vosotras, y no dudéis en preguntarme todo lo que no entendáis, pero tenéis una parte de responsabilidad para que el grupo avance correctamente y a buen ritmo.

Por ello, se realizan pruebas al final de cada curso, para que los grupos sean de niveles parecidos y así poder aprovechar mejor las clases. El hecho de repetir un curso no se tiene que tomar a mal. Simplemente cada persona avanza a un ritmo, y es mejor asimilar bien los contenidos antes de pasar a otros más complejos.

 

CONVIVENCIA

El hecho de estar entre mujeres, hace que la atmósfera sea más especial, con mucha energía y buen rollo. Pero también está la otra parte que a veces no quisiera ver. Tenemos que apoyarnos entre todas, y pensar que el grupo en el que estáis está compuesto por mujeres a las que veréis durante 9 meses 2 horas a la semana. Aprenderéis juntas, os reiréis juntas, bailaréis juntas… por lo que se debe hacer un esfuerzo por hacer piña, por que si no los malos rollos se extrapolan a todo el grupo.

Y no olvidéis que es importante la puntualidad en las clases, el respeto tanto a las compañeras como a la profesora, y aprovechar las clases al máximo, por que siempre hay un ratito antes y después para charlar con las demás.

 

 

10 tips para una mejor convivencia

POSTURA

El tener una buena postura durante toda la hora de clase es fundamental tanto para el correcto aprendizaje, como para evitar lesiones y molestos dolores. Al principio cuesta mucho estar pendiente de todo (manos, rodillas, pelvis, abdomen…), pero con la práctica nos habituaremos a estar siempre en la posición correcta, incluso fuera de clase.

La recordamos:

– Rodillas desbloqueadas (ligeramente flexionadas).

– Pelvis encajada en el centro (espalda recta).

– Pecho abierto (no confundir con subido).

– Hombros hacia atrás y relajados (tendemos a contraerlos y luego nos duelen los trapecios).

– Cabeza bien estirada, como si los tirasen con una cuerda hacia arriba.

 

ACTITUD

Cada persona es un mundo, y más cuando hablamos de aprender cualquier cosa. Tenemos que pensar que la danza oriental es una de las disciplinas más completas y complejas que hay, ya que tenemos que realizar movimientos que no hemos aprendido ni asimilado, y trabajar músculos que permanecen inactivos. Además, está el tema de la coordinación (brazos con piernas, pecho con caderas…), y el ritmo musical. Así que habrá muchas veces que nos diremos “esto no lo aprendo yo en la vida” o “esto es imposible”. Pues tenéis que saber que TODAS hemos pasado por lo mismo. Nos frustramos, nos vemos torpes, nos vamos a casa doloridas… Pero se consigue con mucha PACIENCIA y una buena actitud en clase. Pensad que es nuestro cerebro el que tiene que asimilar los nuevos movimientos, y que una actitud negativa no facilita para nada las cosas. Todo sale, lo único que unas alumnas tardan más, y otras menos, pero llega un momento que de repente en tu cabeza salta un chip, y entiendes todo mucho mejor.

 

DISCIPLINA

Cuando nos apuntamos a danza oriental, por lo general es por curiosidad, por mantenernos en forma, o por hacer algo diferente, pero la gran mayoría de la gente no sabe en realidad lo duro que es. Se trabaja mucho todo el cuerpo: abdominales, cuádriceps, brazos, glúteos, pectorales… y realizamos movimientos que requieren mucha práctica para que salgan bien. Tanto si queréis seguir avanzando en los cursos, como si sólo asistís para manteneros activas, pensad que es importante la práctica de todo lo aprendido en clase. Siempre estaré pendiente de vosotras, y no dudéis en preguntarme todo lo que no entendáis, pero tenéis una parte de responsabilidad para que el grupo avance correctamente y a buen ritmo.

Por ello, se realizan pruebas al final de cada curso, para que los grupos sean de niveles parecidos y así poder aprovechar mejor las clases. El hecho de repetir un curso no se tiene que tomar a mal. Simplemente cada persona avanza a un ritmo, y es mejor asimilar bien los contenidos antes de pasar a otros más complejos.

 

CONVIVENCIA

El hecho de estar entre mujeres, hace que la atmósfera sea más especial, con mucha energía y buen rollo. Pero también está la otra parte que a veces no quisiera ver. Tenemos que apoyarnos entre todas, y pensar que el grupo en el que estáis está compuesto por mujeres a las que veréis durante 9 meses 2 horas a la semana. Aprenderéis juntas, os reiréis juntas, bailaréis juntas… por lo que se debe hacer un esfuerzo por hacer piña, por que si no los malos rollos se extrapolan a todo el grupo.

Y no olvidéis que es importante la puntualidad en las clases, el respeto tanto a las compañeras como a la profesora, y aprovechar las clases al máximo, por que siempre hay un ratito antes y después para charlar con las demás.